junio 07, 2018

Reconstruyen el retablo mayor de San Pedro Mártir con una reproducción fotográfica de las ‘Cuatro Pascuas’ de Maíno



Fruto de la colaboración de la Universidad de Castilla-La Macha con el Museo Nacional del Prado


El retablo del altar mayor de la iglesia de San Pedro Mártir de Toledo, actual paraninfo universitario del Campus de Toledo de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), luce la misma imagen que presentaba antes del proceso de desamortización de Mendizábal en 1836, cuando las Cuatro Pascuas, obra del pintor Juan Bautista Maíno (Pastrana, 1581-Madrid, 1649), acabaron en el Museo del Prado.

La Universidad de Castilla-La Mancha, fruto de la colaboración mantenida con la pinacoteca nacional, ha reconstruido fotográficamente los diez lienzos que componen las Cuatro Pascuas, trabajo que la comunidad dominica de San Pedro Mártir encargó a Maíno en 1612. La cesión gratuita de las imágenes por parte de El Prado ha permitido vestir el retablo mayor de la iglesia, donde quedará de forma permanente.

Con trazas de Juan Bautista Monegro y decoración escultórica a cargo de Giraldo de Merlo, el retablo se componía de dos cuerpos y tres calles, con un ático rematando la central. Maíno concluyó las pinturas hacia 1614, ya como dominico e inquilino del convento. El artista concibió cuatro lienzos basados en los momentos más importantes de la vida de Jesús: la Venida del Espíritu Santo, el Nacimiento, la Adoración de los Reyes y la Resurrección (las Cuatro Pascuas), que son también los cuatro momentos más importantes del año católico. Completando las obras principales ubicó dos lienzos con San Juan Bautista y San Juan Evangelista, en el banco inferior, y con María Magdalena y San Antonio Abad, en el superior. En el ático dispuso sendos bustos de Santa Catalina de Siena y Santo Domingo de Guzmán.

En 1836, con la desamortización, la comunidad dominica fue desalojada del convento y se incautaron todos sus bienes, pasando las pinturas del altar mayor al Museo Nacional de Pintura y Escultura, ubicado en el convento de la Trinidad de Madrid, y de allí al Museo del Prado en 1873. Los lugares de origen de las telas y tablas que cubrían el retablo se recubrieron con lienzos procedentes de otras instalaciones del convento una vez que la iglesia recuperó su uso, cuando el complejo pasó a manos de la Beneficiencia.

Los tres lienzos que actualmente ocupaban el retablo del altar mayor serán montados en un bastidor y se instalarán en la sacristía de San Pedro Mártir. 


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