junio 30, 2017

Enfermeras de Parapléjicos denuncian 'intrusismo profesional'


Solicitan reunirse con el consejero de Sanidad para denunciar graves problemas con los directivos del centro, como usurpación de competencias, intrusismo profesional, acoso laboral y discriminación


Los profesionales de Enfermería del Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo solicitaron el pasado mes de mayo una reunión al consejero de Sanidad, Jesús Fernández Sanz, ante la situación que están sufriendo en este centro sanitario desde hace mucho tiempo.

   En concreto estos profesionales han denunciado en reiteradas ocasiones que los actuales gestores del centro sanitario han ido retirando y usurpando competencias a profesionales de Enfermería, han eliminado y/o reconvertido puestos de importancia para la profesión y no se ha potenciado la formación, la docencia ni la investigación enfermera como se hacía con otras direcciones anteriores.

   “Esta situación”, afirman las enfermeras afectadas, “se ha ido agravando y, recientemente, se han sufrido situaciones entre las que se ha denunciado intrusismo profesional, acoso laboral hacia supervisores de unidad, discriminación de profesionales y, todo ello, bajo el beneplácito de las fuerzas sindicales, representadas por la junta de personal”.

   Por todos estos motivos, y tras realizar varias denuncias tanto a la Gerencia del Hospital como al propio SESCAM y Consejería de Sanidad, ante la inutilidad de las mismas, los profesionales de Enfermería afectados solicitaron el pasado 29 de mayo una reunión con el consejero de Sanidad “para tratar estos temas tan importantes y poder dar una solución rápida y eficaz; sin embargo, hemos obtenido la callada como respuesta, aunque aún no perdemos la esperanza de que nos reciba y nos escuche dada la trascendencia de los temas a tratar”.

   “Creemos que la situación es demasiado grave para la Enfermería, que el ataque frontal a la profesión está llegando a límites insospechados y que cada paso que da la Dirección del Hospital supone un agravio que genera un sufrimiento cada vez mayor a las enfermeras, comprometiendo la calidad asistencial y la seguridad de los pacientes, además de suponer una vuelta a la forma de entender la profesión que se practicaba en los años 70 del siglo XX.
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