febrero 28, 2017

Celebración en la Catedral en memoria del cardenal Sancha

Momento de la eucaristía en la memoria litúrgica del beato cardenal Sancha.

La Catedral Primada acogió este sábado la celebración eucarística con motivo del día en que se celebra la memoria litúrgica del Beato


El pasado sábado se celebró la memoria litúrgica del beato cardenal Sancha, que tiene lugar cada 25 de febrero, y por este motivo se celebró una misa solemne para festejarlo en la capilla de San Pedro de la Catedral de Toledo, lugar que alberga sus reliquias. La celebración fue presidida por el nuevo deán, Mons. Juan-Miguel Ferrer Grenesche, con quien concelebró el vicepostulador de la Causa de canonización del Beato, don Carlos-Miguel García Nieto, el delegado episcopal de Cáritas diocesana, don José María Cabrero, y los padres benedictinos de la comunidad de Montserrat en Madrid, José María Ruiz y Ramón Álvarez.

   A la celebración asistieron muchos fieles devotos procedentes de diversos puntos de la geografía española, destacando el numeroso grupo de Povedilla (Albacete), que acudió en peregrinación a recibir la reliquia del Beato junto con su retrato, que serán expuestos para la veneración de los fieles en su templo parroquial. Los toledanos también honraron como cada año la memoria del Cardenal con sus flores y su presencia, así como una representación de algunas comunidades religiosas vinculadas a él, como las Hermanas de la Caridad del Cardenal Sancha, las Siervas de María, las Damas Catequistas y las Religiosas de María Inmaculada. Asimismo, se unieron desde la distancia con sus celebraciones litúrgicas la comunidad trapense de Alloz (Navarra) y las Siervas de María de la Casa Madre de Chamberí (Madrid).

   Don Juan-Miguel Ferrer comenzó destacando en su homilía el amor que el Cardenal tenía a los pobres, la caridad vivida de manera radical. Igualmente su preocupación constante por la unidad de la Iglesia, dejando a un lado las divisiones propias de los hombres, que nacen de nuestros pecados, de nuestros egoísmos, y que llevan a las banderías. El beato Ciriaco María no se quedó solo en el panorama de nuestra Patria: como hombre de Iglesia miraba siempre al ancho y dilatado horizonte de la Iglesia universal, destacando además en él una adhesión sincera y filial a los papas que jalonaron su vida.

   El cardenal Sancha fue un Evangelio andante: lo había asimilado de tal manera, que le salía espontáneamente en sus relaciones con las personas, en sus opciones pastorales, en sus decisiones de gobierno, en su manera de afrontar y abordar los problemas, las alegrías y las penas de la vida… salía el Evangelio, se veía la realización concreta del Evangelio. Afrontó momentos y dificultades enormes en la vida de la Iglesia española, y lo hizo con sencillez y valentía; su fuerza, su audacia, no nacía de la presunción humana, nacía de un corazón contrito y humillado que se dejaba llenar cada día del sabor y de la fuerza del Evangelio, y eso le daba un valor al que no podía hacer frente ninguno de sus adversarios.

   Al término de la celebración, el vicepostulador de la Causa informó de la marcha del proceso de canonización, de cómo dos días antes, el jueves 23, se entregó en la Congregación para las Causas de los Santos el Summarium testium, conformado por los documentos concernientes a la curación acaecida tras implorar la intercesión del beato cardenal Sancha. Dichos documentos tendrán que ser estudiados por la comisión médica y teológica de la Congregación vaticana. Si el veredicto de dichas comisiones fuera favorable al reconocimiento de la curación como milagrosa, la canonización del cardenal Sancha tan sólo aguardaría la elección de fecha por parte del Santo Padre.
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