enero 20, 2017

Dos piezas singulares en la exposición permanente del Museo del Ejército

Carro de combate que puede verse en el Museo del
Ejército. Foto/Museje

. Incorporan un carro de combate T-26 y un cañón 75/22 modelo 1941


El Museo del Ejército ha incorporado a su Exposición Permanente dos nuevas piezas que pueden ya ser contempladas en su nueva ubicación. Se trata por un lado, de un carro de combate T-26 que, aun siendo parte de los fondos del propio Museo, estaba depositado en la Brigada Acorazada “Guadarrama XII” y que una vez restaurado y pintado en sus colores originales puede visitarse en los jardines del Museo.


    Este carro T-26 fue desarrollado en la Unión Soviética a finales de la década de los 20, tomando como modelo el Vickers 6 británico. Su producción alcanzó más de 11.000 unidades en sus diferentes versiones. Participó durante algunas de las primeras operaciones de la Segunda Guerra Mundial, como en la invasión a Polonia, la Guerra de Invierno con Finlandia, así como en la invasión alemana de la URSS hasta que fue sustituido por el T 34.

   Los 50 primeros T-26 para la República llegaron a España el 15 de septiembre de 1936 llegando hasta un total de 281. Participó por primera vez en octubre de 1936 en la ofensiva sobre Seseña (Toledo) y posteriormente en las batallas de Jarama, Guadalajara, Brunete, Teruel, Belchite y Ebro. Los carros capturados por el Ejército Nacional fueron también utilizados y, finalizada la guerra, formaron parte de las primeras unidades acorazadas del Ejército de Tierra.

   La otra pieza, ubicada en el patio de Carlos V, es un cañón 75/22 modelo 1941 de la fábrica de Artillería de Trubia (Asturias) y proveniente de la base de Argoncillo (La Rioja). Es una pieza de artillería de montaña que podía ser remolcada o transportada a lomo despiezada. La cureña es reutilizada del Obús Schneider 105/11. 
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